13 de diciembre de 2008

Las cosas cambian, la vida te cambia

Valencia 9 de marzo de 2008

Poco a poco te has ido introduciendo en mí.
Y no me refiero solo en mi cuerpo,
sino en mi sentimiento.
Desde la primera vez que te vi me caíste bien,
osito, bueno, cariñosito,
La primera vez que quedamos, en el Tividabo,
te encontré protector, cariñoso, entrañable, agradable.
Te hubiera besado cuando me dejaste en el hotel.
No me atreví.
Me escribiste una carta,
me contabas tu deseo más importante:
Que te quisiera de verdad pero sin cambiar tu vida.
Y quedamos............
en Madrid el 9 de enero del 2004
¡Qué fin de semana!
¡Maravilloso!
Escribí un relato sobre él, contando todo.
Hoy lo he releído, y he revivido aquellos momentos.
Sensuales, sentidos, divertidos,
Allí empezaste a introducirte en mi.

Valencia 1 de noviembre de 2008

Ahora, poco a poco me voy alejando de ti.
Y tú no vas a hacer nada.
Me dejarás ir.
Necesito verte para entenderme, para comprender,
para saber que hacer, o que no hacer.
Quizá no tenga que darle tantas vueltas al asunto.
Aceptar las cosas como son.
Verte 2-3 veces al año.
Pero yo necesito más, mas contacto físico, más cariño, más sexo, más risas, más de ti.
Por eso poco a poco vas saliendo de mi, vas saliendo de mi sentimiento,
y es una pena, y es triste, pero es así.

Siempre nos quedará Alcocebre......................

1 comentario:

Concha Colomer dijo...

Lola, me ha gustado cómo utilizas el verbo introducir, en relación con introducirse en ti y con el doble sentido. Buen juego literario y de sentimientos.