Íbamos a quedar el día 30 de enero en algún pueblo de montaña, a mitad camino entre Valencia y Barcelona. Un pueblo en el que ninguno de los dos hubiéramos estado. Sería nuestro pueblo. Pensamos en Xerta.
Pero, tenías tantas ganas de verme que quedamos al siguiente fin de semana
después de reyes. Aprovechábamos que ibas a Madrid a dar unas clases. Yo
acudiría desde Valencia y tu desde Lleida. Mi tren llegaría a las 11:50 y el
tuyo a las 10:30. Me esperarías en el andén ¡¡¡Qué nervios!!!
Ya subida en el "Alaris" intenté llamarte con el móvil, pero no había
cobertura.
Pensé -y si no ha podido coger el tren, ¿qué haré en Madrid sola?- pero, me
llamaste y me tranquilicé y ya pude disfrutar del viaje. ¡Me gusta mucho viajar
en tren!
Llegué puntual, miré por la ventana, pero no estabas. Salí del andén a la
estación y tampoco te vi. Más nervios. Te volví a llamar. Y sin cobertura ¡Me
muero! Sonó mi móvil:
-¿Dónde estas?-
-delante de la vía 12-
-date la vuelta-
Y allí estábamos los dos ¡por fin!
Fuimos al hotel, pediste cama de matrimonio, dejamos las maletas y salimos a
dar un paseo. No hacía casi frío, y caminamos bastante, hablando y riéndonos.
Tomamos una copa en un bonito sitio con velas y música brasileña. Yo tiré el
vaso, estaba nerviosa.
Volvimos al hotel muy agarrados y me acariciabas un pecho. Me gustaba sentir tu mano. Subimos a la habitación. Dijiste
-¿nos duchamos?-
-bueno, quítame la camiseta -
Y ya no pudimos parar. Besos, caricias, ropa volando, me besaste entera y yo
te acariciaba. Estábamos muy excitados, demasiado excitados, sentía tu pene
erecto, pero.......duró poco. Comprendí que no ibas a poder.
Le dije:
-estamos cansados, son demasiadas emociones, mejor dormimos un poco, ven aquí,
tranquilo, descansa,
Me desperté ya por la mañana, abrazada a ti, no lo pude resistir y empecé a
acariciarte, sin preámbulos, directamente al pene. Creció, creció, se despertó
y eyaculó. Estabas contento por un lado (creías que ya tenias una disfunción
eréctil de por vida) y triste por otro. Yo no había llegado al orgasmo. Dije:
-no te preocupes es la primera vez que estamos juntos y aún no nos conocemos.
No pasa nada. Es normal no llegar al orgasmo al mismo tiempo. No pasa nada.
Acaríciame, si, el clítoris, bésame. Me encantan tus dedos, ¡que bien lo haces!
Estabas muy extrañado, decías
-¿estas toda mojada?-
Le expliqué que era porque estaba muy excitada, que siguiera. ¿Qué alegría te
dio! Continuaste y cada vez me gustaba más, y más y más, hasta que estallé.
¡Qué gusto! Me abrazaste fuerte y dijiste:
-¿Continuo?-
Le dije que no, que ya estaba. Entonces comprendí que había sido la primera vez que sentía el orgasmo de una mujer.
No se lo podía creer, ¡qué feliz estabas! 50 años y era la primera vez que lo
vivías ¡Increíble!
Nos duchamos y me vestí toda de negro. Medias negras con liguero de encaje de blonda, sujetador y tanga negros de terciopelo y de encaje. Blusa con una
franja por delante, de arriba abajo, semitransparente. Falda corta. Al sentarse
se veía el liguero.
Teníamos mucha hambre y nos fuimos a desayunar (era casi mediodía). Desayunamos tranquilos, mirándonos a los ojos. Estábamos contentos. Hacía un día estupendo, soleado, sin frío, a pasar de estar en Madrid y en enero.
Fuimos a pasear, primero a ver los puestos de libros de segunda mano que
estaban frente al hotel. Luego, paseamos agarrados por el jardín botánico ¡qué
bonito! Vimos una planta que se llama Xerta (como el pueblo al que íbamos a
ir). Nos sentamos en un banco al sol ¡qué sueño teníamos! En realidad no
habíamos dormido mucho. Dijiste que no habías podido dormir casi, pensando que habías fallado y creías que tu sexualidad había muerto, pero luego, estabas muy excitado de tenerme desnuda junto a ti. ¿Por qué no me despertaste?
Decidimos ir a comer algo junto al hotel para irnos enseguida a dormir. Tenías
que dar 3 horas de clase a las 6 de la tarde y era mejor estar despejado.
Llegamos a la habitación, nos asomamos al balcón que daba al jardín botánico
¡Qué vista tan bonita! Me abrazaste y me acariciases. Empecé a desnudarme. Me quedé con las medias y el tanga de terciopelo negro. Ahora si que te fijabas en mi, la otra noche la ropa voló y no viste lo que llevaba puesto. Me dijiste que te gustaba mucho verme, que estaba muy sexy y me tocaste el culo. Me decías que tengo unas tetas preciosas y que mi culo te vuelve loco.
Y.....volvimos a empezar. Esta vez deje que me acariciaras más rato antes de
acariciarte yo. Pero, enseguida me entraron ganas de que te metieras
dentro de mi. Quería sentirte dentro. No recuerdo bien cuantas posturas
diferentes hicimos hasta que nos corrimos, yo primero y tu después.
¡Qué relajados estábamos! Nos dormimos
Había puesto la alarma del móvil a las 5 de la tarde, no fueras a llegar tarde
a dar tu clase.
Te fuiste contento, relajado, feliz. Yo me quedé en la cama "ganseando",
dormitando, hasta las 8 de la tarde. Me levanté, me duché y me vestí con falda
larga semitransparente y blusa con escote generoso. Me fui a pasear por Madrid.
Paseé por delante del Ministerio de Sanidad, por el Parlamento y fui hasta la
plaza del Sol. Había un gran ambiente, mucha gente paseando. Seguía el buen
tiempo. Luego, fui por unas calles peatonales hasta llegar a otra plaza, creo
que era la plaza Mayor.
Me sentía bien, me gusta pasear sola y mirar todo a mi alrededor.
A las 9 y media volví al hotel. Habíamos quedado a las 10 y como había caminado mucho no sabía si llegaría a tiempo. Cuando llegué ya estabas esperándome en el bar del hotel. Me dijiste que la clase te había salido muy bien, la mejor.
Nos fuimos a cenar.
Me apetecía comer un bocadillo de calamares (de los típicos de Madrid) y tu
querías paella. Te dije que pedir paella en Madrid podía ser un poco
arriesgado. Y así fue, porque estaba malísima.
Tras cenar, regresamos al hotel. Nos tomamos una copa y subimos a la
habitación. Te duchaste y por primera vez te pusiste pijama y yo el "picardias"
de encaje semitransparente negro y blanco. La idea era ver la tele desde la cama y descansar. Pero, te gustó mucho como me quedaba el camisón y me besaste y ......vuelta a empezar.
Me gusta acariciarte tu pecho peludito, besarte, succionarte los pezones y que
tu también me los beses y me los succiones, "me pongo a 100" y ya no paro. Esta vez hicimos la postura del misionero, la clásica y eyaculaste antes que yo.
Pero ya sabias lo que me gustaba y continuaste acariciándome el clítoris, y
besándome, de vez en cuando. Yo me subía para que pudieras llegar a mis tetas y me las besaras, mientras me acariciabas el clítoris y me introducías los dedos en la vagina. Y ¡cómo me gustaba!!!!! Y me gustaba y me gustaba. Hasta que empecé a notar las palpitaciones del clítoris y las contracciones de la vagina
y.......estallé, otra vez estallé. ¡Que placer!!!!
A dormir, a descansar..................................................
Me desperté antes que tu. Ya era la mañana del domingo. Mi tren salía a las
11:20 y el tuyo a las 12. Pero, eran las 9 y aún teníamos tiempo, por lo menos
una hora, antes de dejar la habitación para ir a desayunar.
Te besé en el pecho, y fui descendiendo hacia abajo, despacio, chupando,
succionando, acariciando. Llegué a los muslos. Besé primero uno y luego otro. Y poco a poco me fui hacia tus testículos. Decías -cariño, si, cariño- Esto me
animaba, mi boca se fue a buscar el glande ¡Que grande el glande! ¡Qué rico!
grande y suave, suave. Iba lamiendo desde los testículos hasta el glande, por
detrás y me entretenía haciendo este camino varias veces, notaba que no ibas a aguantar mucho más. Así que me la comí entera, chupando, succionando y así seguí y seguí, hasta que eyaculaste en mi boca.
Mientras me acariciabas el clítoris con tus grandes dedos. No podíamos hacer el 69 por cuestión de tamaño (1,90 frente a 1,50) y así también yo llegué al
orgasmo.
¡Y otra vez no te lo podías creer!
Dijiste -te quiero- y enseguida, rápidamente -quiero que seas mi tutora de
sexología y yo tu R1-
Y nos reímos.
Nos duchamos, vestimos, hicimos las maletas y nos fuimos a desayunar
a "Brillante". Pedimos churros con chocolate tu y café con leche con porra yo.
Nos reíamos todo el tiempo. Éramos felices. La gente nos miraba y sonreía. Se
le pegaba nuestra felicidad o bien llamábamos la atención por la diferencia de
tamaño.
Me dejaste mojar en tu chocolate la puntita de los churros. Y cada vez que me
la comía decías Ay! Y nos reíamos.
Fuimos a la estación de Atocha caminando, estaba muy cerca, me acompañaste hasta la cinta de equipajes. Me besaste, me abrazaste y me fui al andén 12 el del Alaris. Subí al tren, al coche uno y estaba feliz, y cansada y me dormí camino de Valencia.
2 comentarios:
El dia 9 de diciembre de 2008, fue un dia maravilloso. Me volví a reencontrar con vosotras, surgió la idea del Blog, fue también emocionante por la entrega del premio a Pedro y el día con su familia y.............me recordó otro día 9 de enero de 2004. Resulta que el hotel en que estaba Pedro, era el mismo del relato. Cuando entré con Pedro y vi el hall, los sillones rojos......me acordé del dia 9 de hace casi 4 años. Por eso os lo he mandado.
Para mi tambien fue un dia muy especial: el viaje con los encantadores tios de Pedro y conocerle a él en persona, volver a viajar con Lola -como en nuestra juventud- compartiendo risas y vivencias y especialmente la oportunidad de disfrutar contigo, Concha, de un tiempo que, a pesar de breve, nos permitió volver a ser sólo nosotras mismas, sin reflejos ni interferencias.
Me sentó de maravilla y me unió aún más a vosotras.
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