27 de diciembre de 2008

Dulce meditación silenciosa

Cuando en mis sesiones de dulce meditación silenciosa evoco el recuerdo de las cosas pasadas, suspiro por la ausencia de tantas cosas ambicionadas, y con las antiguas desgracias vuelvo a quejarme del derroche de mi amado tiempo.
Entonces se me pueden anegar unos ojos poco acostumbrados al llanto por los queridos amigos ocultos en la noche eterna de la muerte, y puedo llorar de nuevo el infortunio de un amor extinguido años ha, y lamentarme del coste de tantas imágenes desvanecidas; entonces puedo penar por penas pasadas, y de aflicción en aflicción empecinarme en la triste relación de lamentos anteriormente proferidos,que vuelvo a pagar como si no estuvieran ya pagados.
Pero si mientras tanto pienso en vos, querido amigo,se saldan todas las pérdidas y terminan las penas.
Poema leído en “El puerto de los aromas” de John Manchester

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