27 de diciembre de 2008
Despedida
al cobijo del sol,
con el rumor de las olas.
Soñando que llegas,
que me besas en la nuca,
que me doy la vuelta,
y veo tu cara.
Que me besas en la boca,
que te abrazo,
que te atraigo hacia mi,
que te dejas llevar.
Besos de pieles.
yo, caliente y tú aún frío
por poco.
Sudamos
cuerpos unidos, lubrificados
pegados.
Abro los ojos.
Veo azul, muy azul.
No son tus ojos,
es el cielo.
Otro de tantos momentos no vividos.
Soñados, sentidos.
Ya me cansé.
Lola Gutiérrez, marzo 2006
Dulce meditación silenciosa
Entonces se me pueden anegar unos ojos poco acostumbrados al llanto por los queridos amigos ocultos en la noche eterna de la muerte, y puedo llorar de nuevo el infortunio de un amor extinguido años ha, y lamentarme del coste de tantas imágenes desvanecidas; entonces puedo penar por penas pasadas, y de aflicción en aflicción empecinarme en la triste relación de lamentos anteriormente proferidos,que vuelvo a pagar como si no estuvieran ya pagados.
Pero si mientras tanto pienso en vos, querido amigo,se saldan todas las pérdidas y terminan las penas.
Poema leído en “El puerto de los aromas” de John Manchester
24 de diciembre de 2008
Gritos en el silencio
22 de diciembre de 2008
Cómo hacerle saber que siempre hay tiempo,
que uno sólo debe buscarlo y desearlo,
que nadie establece normas, salvo la vida,
que la vida sin ciertas normas pierde forma,
que la forma no se pierde con abrirnos,
que abrirnos no es amar indiscriminadamente,
que no está prohibido amar, que también se puede odiar,
que el odio y el amor también son afectos,
que la agresión es porque se quiere mucho,
que los afectos nos definen,
que definirse no es remar contra la corriente,
que cuanto más fuerte es el trazo más se dibuja,
que buscar un equilibrio no significa ser tibio,
que negar palabras implica abrir distancias,
que encontrarse es muy hermoso,
que el sexo forma parte de lo hermoso de la vida,
que la vida parte del sexo,
¿Que el por qué? ¿De los niños tiene un por qué?
que el querer saber de alguien no es sólo curiosidad malsana,
que nunca está de más agradecer,
que la autodeterminación no es hacer las cosas solo,
que para no estar solo hay que dar,
que para dar debimos recibir antes,
que para que nos den también hay que saber cómo pedir,
y saber pedir no es saber regalarse.
Que para que nos quieran debemos demostrar que somos,
que para que alguien sea, hay que saber ayudarlo,
que ayudar es saber apoyar y alentar,
que adular no es apoyar,
que adular es tan pernicioso como dar vuelta la cara,
que las cosas cara a cara son mas honestas,
que nadie es más honesto porque no roba,
que el que roba no es ladrón por placer,
que cuando no hay placer en las cosas que se hacen, no se esta viviendo,
que para sentir la vida no hay que olvidarse que existe la muerte,
que con los oídos se escucha,
que cuesta ser sensible y no herirse,
que herirse no es desangrarse,
que para no ser heridos levantamos muros,
que casi todos somos albañiles de muros,
que sería mejor construir puentes,
que sobre ellos se va a la otra orilla y también se vuelve,
que volver no implica retroceder,
que retroceder también puede ser avanzar,
que no por mucho avanzar se amanece más cerca del sol...
cómo hacerte saber que nadie establece normas, sólo "la vida".
Mario Benedetti
21 de diciembre de 2008
Negra sombra de Rosalía de Castro
negra sombra que me asombras,
al pie de mi cabecera
vuelves haciéndome mofa.
Cuando te imagino ausente,
en el mismo sol te muestras,
y eres la estrella que brilla
y eres el viento que ruge.
Si cantan, eres tú que cantas,
si lloran, eres tu que lloras,
y eres murmullo del río,
y eres la noche, y eres la aurora.
En todo estás y eres todo,
para mí y en mí misma moras,
no me abandones nunca,
sombra que tanto me asombras.
Rosalía de Castro
Negra sombra
¡deja a mi amigo en paz!
Otras navidades ¡no!
ya está bien ¡basta ya!
No vuelvas,
Ven a por mí, si te atreves,
que de mi no te mofarás.
Complicidades
Complicidad es amistad sincera, entrega sin resquicios a los afectos comunes, a la comprensión, al por ti y para ti simultáneos que se convierten en un nosotros leal.
La complicidad forma parte consustancial de las relaciones de amor. ¿De quien ser más cómplice que de la persona amada?. Comprenderse y apoyarse con una mirada, y sin necesidad de ella, es el amor. Cuando la complicidad se teje con la amante es traición, pero también desamor.
Complicidad es la sustancia del desarrollo de las criaturas desde el amor y para el amor. Es donde se pueden encontrar generaciones desiguales para hablar desde la igualdad, es el lugar donde construir diálogos creativos.
18 de diciembre de 2008
The Writer’s Voice
“La voz auténtica quizás no sea aquella que tu quieres oír. Todo arte verdadero es subversivo en algún nivel u otro, pero no subvierte clichés literarios o convenciones sociales simplemente; también subvierte los clichés y convenciones en los que a ti te gustaría creer. Como los sueños, habla por partes de ti de las que tú no estás completamente consciente y puede que no te gusten mucho. A veces va en contra de tus principios diurnos, no obstante si intentas limpiar tu acto matarás la vida que hay en lo que tienes que decir.”
14 de diciembre de 2008
Poesía en la nevera: contigo
escribamos vida y sueños
libremos la oscuridad
disfrutemos el dulce camino
del tiempo
13 de diciembre de 2008
Las cosas cambian, la vida te cambia
Poco a poco te has ido introduciendo en mí.
Y no me refiero solo en mi cuerpo,
sino en mi sentimiento.
Desde la primera vez que te vi me caíste bien,
osito, bueno, cariñosito,
La primera vez que quedamos, en el Tividabo,
te encontré protector, cariñoso, entrañable, agradable.
Te hubiera besado cuando me dejaste en el hotel.
No me atreví.
Me escribiste una carta,
me contabas tu deseo más importante:
Que te quisiera de verdad pero sin cambiar tu vida.
Y quedamos............
en Madrid el 9 de enero del 2004
¡Qué fin de semana!
¡Maravilloso!
Escribí un relato sobre él, contando todo.
Hoy lo he releído, y he revivido aquellos momentos.
Sensuales, sentidos, divertidos,
Allí empezaste a introducirte en mi.
Valencia 1 de noviembre de 2008
Ahora, poco a poco me voy alejando de ti.
Y tú no vas a hacer nada.
Me dejarás ir.
Necesito verte para entenderme, para comprender,
para saber que hacer, o que no hacer.
Quizá no tenga que darle tantas vueltas al asunto.
Aceptar las cosas como son.
Verte 2-3 veces al año.
Pero yo necesito más, mas contacto físico, más cariño, más sexo, más risas, más de ti.
Por eso poco a poco vas saliendo de mi, vas saliendo de mi sentimiento,
y es una pena, y es triste, pero es así.
Siempre nos quedará Alcocebre......................
Abriendo ventanas: La primera vez
Íbamos a quedar el día 30 de enero en algún pueblo de montaña, a mitad camino entre Valencia y Barcelona. Un pueblo en el que ninguno de los dos hubiéramos estado. Sería nuestro pueblo. Pensamos en Xerta.
Pero, tenías tantas ganas de verme que quedamos al siguiente fin de semana
después de reyes. Aprovechábamos que ibas a Madrid a dar unas clases. Yo
acudiría desde Valencia y tu desde Lleida. Mi tren llegaría a las 11:50 y el
tuyo a las 10:30. Me esperarías en el andén ¡¡¡Qué nervios!!!
Ya subida en el "Alaris" intenté llamarte con el móvil, pero no había
cobertura.
Pensé -y si no ha podido coger el tren, ¿qué haré en Madrid sola?- pero, me
llamaste y me tranquilicé y ya pude disfrutar del viaje. ¡Me gusta mucho viajar
en tren!
Llegué puntual, miré por la ventana, pero no estabas. Salí del andén a la
estación y tampoco te vi. Más nervios. Te volví a llamar. Y sin cobertura ¡Me
muero! Sonó mi móvil:
-¿Dónde estas?-
-delante de la vía 12-
-date la vuelta-
Y allí estábamos los dos ¡por fin!
Fuimos al hotel, pediste cama de matrimonio, dejamos las maletas y salimos a
dar un paseo. No hacía casi frío, y caminamos bastante, hablando y riéndonos.
Tomamos una copa en un bonito sitio con velas y música brasileña. Yo tiré el
vaso, estaba nerviosa.
Volvimos al hotel muy agarrados y me acariciabas un pecho. Me gustaba sentir tu mano. Subimos a la habitación. Dijiste
-¿nos duchamos?-
-bueno, quítame la camiseta -
Y ya no pudimos parar. Besos, caricias, ropa volando, me besaste entera y yo
te acariciaba. Estábamos muy excitados, demasiado excitados, sentía tu pene
erecto, pero.......duró poco. Comprendí que no ibas a poder.
Le dije:
-estamos cansados, son demasiadas emociones, mejor dormimos un poco, ven aquí,
tranquilo, descansa,
Me desperté ya por la mañana, abrazada a ti, no lo pude resistir y empecé a
acariciarte, sin preámbulos, directamente al pene. Creció, creció, se despertó
y eyaculó. Estabas contento por un lado (creías que ya tenias una disfunción
eréctil de por vida) y triste por otro. Yo no había llegado al orgasmo. Dije:
-no te preocupes es la primera vez que estamos juntos y aún no nos conocemos.
No pasa nada. Es normal no llegar al orgasmo al mismo tiempo. No pasa nada.
Acaríciame, si, el clítoris, bésame. Me encantan tus dedos, ¡que bien lo haces!
Estabas muy extrañado, decías
-¿estas toda mojada?-
Le expliqué que era porque estaba muy excitada, que siguiera. ¿Qué alegría te
dio! Continuaste y cada vez me gustaba más, y más y más, hasta que estallé.
¡Qué gusto! Me abrazaste fuerte y dijiste:
-¿Continuo?-
Le dije que no, que ya estaba. Entonces comprendí que había sido la primera vez que sentía el orgasmo de una mujer.
No se lo podía creer, ¡qué feliz estabas! 50 años y era la primera vez que lo
vivías ¡Increíble!
Nos duchamos y me vestí toda de negro. Medias negras con liguero de encaje de blonda, sujetador y tanga negros de terciopelo y de encaje. Blusa con una
franja por delante, de arriba abajo, semitransparente. Falda corta. Al sentarse
se veía el liguero.
Teníamos mucha hambre y nos fuimos a desayunar (era casi mediodía). Desayunamos tranquilos, mirándonos a los ojos. Estábamos contentos. Hacía un día estupendo, soleado, sin frío, a pasar de estar en Madrid y en enero.
Fuimos a pasear, primero a ver los puestos de libros de segunda mano que
estaban frente al hotel. Luego, paseamos agarrados por el jardín botánico ¡qué
bonito! Vimos una planta que se llama Xerta (como el pueblo al que íbamos a
ir). Nos sentamos en un banco al sol ¡qué sueño teníamos! En realidad no
habíamos dormido mucho. Dijiste que no habías podido dormir casi, pensando que habías fallado y creías que tu sexualidad había muerto, pero luego, estabas muy excitado de tenerme desnuda junto a ti. ¿Por qué no me despertaste?
Decidimos ir a comer algo junto al hotel para irnos enseguida a dormir. Tenías
que dar 3 horas de clase a las 6 de la tarde y era mejor estar despejado.
Llegamos a la habitación, nos asomamos al balcón que daba al jardín botánico
¡Qué vista tan bonita! Me abrazaste y me acariciases. Empecé a desnudarme. Me quedé con las medias y el tanga de terciopelo negro. Ahora si que te fijabas en mi, la otra noche la ropa voló y no viste lo que llevaba puesto. Me dijiste que te gustaba mucho verme, que estaba muy sexy y me tocaste el culo. Me decías que tengo unas tetas preciosas y que mi culo te vuelve loco.
Y.....volvimos a empezar. Esta vez deje que me acariciaras más rato antes de
acariciarte yo. Pero, enseguida me entraron ganas de que te metieras
dentro de mi. Quería sentirte dentro. No recuerdo bien cuantas posturas
diferentes hicimos hasta que nos corrimos, yo primero y tu después.
¡Qué relajados estábamos! Nos dormimos
Había puesto la alarma del móvil a las 5 de la tarde, no fueras a llegar tarde
a dar tu clase.
Te fuiste contento, relajado, feliz. Yo me quedé en la cama "ganseando",
dormitando, hasta las 8 de la tarde. Me levanté, me duché y me vestí con falda
larga semitransparente y blusa con escote generoso. Me fui a pasear por Madrid.
Paseé por delante del Ministerio de Sanidad, por el Parlamento y fui hasta la
plaza del Sol. Había un gran ambiente, mucha gente paseando. Seguía el buen
tiempo. Luego, fui por unas calles peatonales hasta llegar a otra plaza, creo
que era la plaza Mayor.
Me sentía bien, me gusta pasear sola y mirar todo a mi alrededor.
A las 9 y media volví al hotel. Habíamos quedado a las 10 y como había caminado mucho no sabía si llegaría a tiempo. Cuando llegué ya estabas esperándome en el bar del hotel. Me dijiste que la clase te había salido muy bien, la mejor.
Nos fuimos a cenar.
Me apetecía comer un bocadillo de calamares (de los típicos de Madrid) y tu
querías paella. Te dije que pedir paella en Madrid podía ser un poco
arriesgado. Y así fue, porque estaba malísima.
Tras cenar, regresamos al hotel. Nos tomamos una copa y subimos a la
habitación. Te duchaste y por primera vez te pusiste pijama y yo el "picardias"
de encaje semitransparente negro y blanco. La idea era ver la tele desde la cama y descansar. Pero, te gustó mucho como me quedaba el camisón y me besaste y ......vuelta a empezar.
Me gusta acariciarte tu pecho peludito, besarte, succionarte los pezones y que
tu también me los beses y me los succiones, "me pongo a 100" y ya no paro. Esta vez hicimos la postura del misionero, la clásica y eyaculaste antes que yo.
Pero ya sabias lo que me gustaba y continuaste acariciándome el clítoris, y
besándome, de vez en cuando. Yo me subía para que pudieras llegar a mis tetas y me las besaras, mientras me acariciabas el clítoris y me introducías los dedos en la vagina. Y ¡cómo me gustaba!!!!! Y me gustaba y me gustaba. Hasta que empecé a notar las palpitaciones del clítoris y las contracciones de la vagina
y.......estallé, otra vez estallé. ¡Que placer!!!!
A dormir, a descansar..................................................
Me desperté antes que tu. Ya era la mañana del domingo. Mi tren salía a las
11:20 y el tuyo a las 12. Pero, eran las 9 y aún teníamos tiempo, por lo menos
una hora, antes de dejar la habitación para ir a desayunar.
Te besé en el pecho, y fui descendiendo hacia abajo, despacio, chupando,
succionando, acariciando. Llegué a los muslos. Besé primero uno y luego otro. Y poco a poco me fui hacia tus testículos. Decías -cariño, si, cariño- Esto me
animaba, mi boca se fue a buscar el glande ¡Que grande el glande! ¡Qué rico!
grande y suave, suave. Iba lamiendo desde los testículos hasta el glande, por
detrás y me entretenía haciendo este camino varias veces, notaba que no ibas a aguantar mucho más. Así que me la comí entera, chupando, succionando y así seguí y seguí, hasta que eyaculaste en mi boca.
Mientras me acariciabas el clítoris con tus grandes dedos. No podíamos hacer el 69 por cuestión de tamaño (1,90 frente a 1,50) y así también yo llegué al
orgasmo.
¡Y otra vez no te lo podías creer!
Dijiste -te quiero- y enseguida, rápidamente -quiero que seas mi tutora de
sexología y yo tu R1-
Y nos reímos.
Nos duchamos, vestimos, hicimos las maletas y nos fuimos a desayunar
a "Brillante". Pedimos churros con chocolate tu y café con leche con porra yo.
Nos reíamos todo el tiempo. Éramos felices. La gente nos miraba y sonreía. Se
le pegaba nuestra felicidad o bien llamábamos la atención por la diferencia de
tamaño.
Me dejaste mojar en tu chocolate la puntita de los churros. Y cada vez que me
la comía decías Ay! Y nos reíamos.
Fuimos a la estación de Atocha caminando, estaba muy cerca, me acompañaste hasta la cinta de equipajes. Me besaste, me abrazaste y me fui al andén 12 el del Alaris. Subí al tren, al coche uno y estaba feliz, y cansada y me dormí camino de Valencia.
11 de diciembre de 2008
Tan simple como eso
El dolor empezaba a ser intenso, pero estaba hipnotizada, no podía dejar de mirar.
De repente, su mano izquierda deslizó hacia arriba la persiana que ocultaba, hasta ese momento, más de la mitad de la ventanilla.
Ahora podía mirar a través del cristal sin dolor.
Se preguntó sorprendida cómo no se había dado cuenta antes de que la persiana estaba bajada.
Nos empeñamos en mirar la vida a través de la ventana que tenemos abierta, o medio cerrada, desde no sabemos cuando ni por qué, aunque esa mirada nos haga infelices.
A veces, la solución al dolor es tan simple como eso, como abrir la ventana para dejar entrar la luz, para mirar la vida de frente y descubrir otras miradas.
10 de diciembre de 2008
Poesía en la nevera
Pero allá seduzco primavera sin dolor.
Desnudemos el nido sin odio
Hoy inaguramos
El lugar ya lo tenemos.
Para escribir como queramos... sin reglas.
Sólo para disfrutarlo.